sábado, 4 de noviembre de 2017

Aceite de Maíz


ACEITE DE MÁÍZ

   La situación de crisis económica inducida o no, de guerra económica o no, ha puesto de relieve una profunda crisis moral evidenciada clara e irrebatible mente en el fenómeno social popularmente conocido como "bachaqueos" que mejor sería llamarle parasitismo, mediante el cual grupos de individuos de uno y otro género encarecen escandalosamente los precios, pero adquieren los productos en bandas o grupos grandes tipo delincuencia organizada, y sin agregarles absolutamente nada y más bien borrarles precios marcados, los revenden a precio que mejor les parezca, siempre muy por encima de 30% incurriendo en prácticas calificadas de antisociales, sin que haya otra manera realmente eficaz de combatirlo y de sanear el circuito económico que no sea el boicot, es decir, no comprarlos, no demandarlos. Entre los productos más "escaseados" por efecto del fenómeno señalado, está el aceite comestible y, en particular el aceite refinado de maíz. Pero hemos de preguntarnos lo siguiente: ¿Cómo es que siendo ese aceite, o cualesquier otro producto, fabricado por hombres, no podemos nosotros fabricarlo? Por supuesto que podemos, sólo que requerimos de previo tener la firme disposición de buscar los métodos y fabricar incluso las herramientas, si fuere el caso. Galileo Galilei jamás hubiera derrumbado la Teoría geocéntrica prevaleciente en la época que vivió, sino se hubiere puesto el mismo a fabricar el telecospio que requirió. Vea aquí los tres vídeos que adjunto al pie de este trabajo; note cómo cuando se quiere hacer algo, no hay nada que lo impida salvo nuestra propia determinación, pues como se sabe, para tener éxitos sólo tenemos que vencernos a nosotros mismos.
Mientras tanto, veamos que el aceite de maíz es una grasa vegetal líquida. El mejor aceite de maíz es el obtenido por presión en frío del germen del maíz. 
Al observar un grano de maíz podemos ver que está constituido principalmente de tres partes: la cascarilla (concha), el endospermo y el germen. 
La cascarilla o pericarpio es la cubierta o piel externa, que sirve como elemento protector. El endospermo, es la reserva energética, ocupa hasta el 80% de la masa del gramo, contiene aproximadamente el 90% de almidón y el 9% de proteína, y pequeñas cantidades de aceites, minerales y elementos traza. El germen contiene una planta en miniatura, además de grandes cantidades de energía en forma de aceite, y otras muchas sustancias, todas necesarias durante el proceso de germinación y desarrollo de la planta. Este aceite es especialmente útil para comer en crudo o cocinado. Presenta buenas cualidades organolépticas y permite realzar el sabor de los alimentos, especialmente ensaladas, platos al horno o guisos diversos. Es también adecuado para realizar mayonesa o postres. Sin embargo, al igual que otros aceites, el aceite de maíz es menos estable que su homólogo refinado. E igualmente, a la hora de freírlo, es conveniente usar pequeñas cantidades y no reutilizarlo para impedir que el aceite desarrolle sustancias tóxicas para el organismo.

El aceite de maíz se utiliza también en cosmética, para el tratamiento de la piel y el cabello resecos. Igualmente se utiliza con propiedades terapéuticas para afecciones de piel.

Para la obtención del aceite de maíz en frío, se hace germinar el grano de maíz, y después de que se haya secado, se extrae el aceite por un proceso de prensado. 

Finalmente, la torta resultante es extractada con solvente para recuperar la mayor parte del aceite. El aceite pre-extractado por prensado y el obtenido por extracción con solvente se combinan en un solo aceite crudo, consiguiendo una recuperación del 97 al 99%.

El aceite de maíz crudo puede obtener sustancias indeseables (ácidos grasos libres, fosfolípidos, mucílagos, carbohidratos, ceras, micotoxinas, residuos de plaguicidas, etc.). Estas impurezas se eliminan mediante el proceso de refinado (filtración + desgomado + blanqueo + descerado + desodorización) cuyo resultado es un aceite comestible, estable y de color más claro. 
Porción comestible:
100 gramos por cada 100 gramos de producto.
Fuente de nutrientes y sustancias no nutritivas Lípidos, con predominio de los ácidos grasos poliinsaturados omega 6 y vitamina E.

Valoración nutricional

El aceite de maíz, como el resto de las grasas, contiene un gran poder calórico (una cucharada sopera de aceite de maíz aporta 90 Kcal), siendo uno de los aceites vegetales con mayor proporción de grasas poliinsaturadas (AGP= 54% de los lípidos 
totales), solamente superado por el aceite de nueces (63%) y de girasol (62%). Frente 
a este 54%, el porcentaje de ácidos grasos monoinsaturados (AGM) es de casi el 33% 
y el de saturados del 13% del total de la grasa. Dentro de los AGP, el aceite de maíz es rico en omega 6 (ácido linoleico), ácido graso esencial, con capacidad para reducir el colesterol total y el LDL (colesterol «malo») y con acción antiagregante plaquetaria.
Respecto a los minerales y las vitaminas, son micronutrientes que se encuentran 
en cantidades traza, excepto en el caso de la vitamina E, de la cual una cucharada 
sopera de este aceite aporta el 14 % de las ingestas recomendadas para hombres  y mujeres de 20 a 39 años, con una actividad física moderada, y como media de quince días. Esta elevada cantidad de tocoferoles hace que el aceite de maíz sea 
relativamente estable, a pesar de su elevada insaturación.

Vídeos recomendados:
 1. Prensa hidráulica para extraer aceite del máíz

2. Producir aceite paso a paso
 

3.- Aceite de rosas
3.- 


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